LA «MODA» DE LA CERVEZA ARTESANAL

Cuando alguien dice «la moda de las cervezas artesanales» olvida que el hombre fabrica y consume cerveza hace miles de años, debe ser una de las «modas» mas sostenida en el tiempo.

La verdad es que la cerveza, como muchas otras bebidas, nació «artesanal». Comenzó siendo elaborada por los propios consumidores, primero en sus casas, luego en tabernas o bares y eventualmente en pequeñas fabricas. Finalmente llegaron las grandes cervecerías que industrializaron el proceso.

De todos estos fueron los monjes quienes nos dejaron el mayor legado, documentando técnicas de fabricación y conservación, ellos comenzaron a utilizar el lúpulo, lo que marco el final de las cervezas turbias y el comienzo de la cerveza amarga y clara que degustamos en la actualidad.

Entonces tenemos que entender que la cerveza artesanal existe desde hace muchísimo tiempo y que es la bebida original, aquella que se conserva gracias a su método de elaboración y los propios elementos que la componen, que ese tiempo de conservación es corto y requiere ciertos recaudos. En la Europa medieval  la cerveza era una bebida consumida por todas las clases sociales, por su valor nutritivo y porque solía ser mucho más segura que beber agua, la cual generalmente estaba contaminada.

Esto no quiere decir que las cervezas industriales sean malas, la industrialización logro masificar el consumo de cerveza ofreciendo opciones al corto periodo de duración y al los problemas causados por el transporte, lo que hizo que esta bebida se regara por todo el mundo. Hoy encontramos muy buenas cervezas industriales en el mercado y en nuestra ciudad tenemos un claro ejemplo con nuestra querida Cervecería Santa Fe. Es el consumidor en definitiva quien decide cual es de su agrado.

Lo que no podemos permitir es que algunos nos quieran hacer creer que esto es un invento nuevo o una moda pasajera. Tampoco que los cerveceros artesanales juegan con nuestra salud mezclando «pociones extrañas» o materias primas de dudosa procedencia.

La fabricación de cerveza es un proceso sencillo, pero también requiere de muchos cuidados en su elaboración. La limpieza y desinfección de las instalaciones es fundamental, no olvidemos que se trabaja con levaduras y estas también se encuentran naturalmente en el ambiente, por lo que los cuidados deben ser extremos. Son los propios cerveceros quienes constantemente cuidan la calidad de los productos y la limpieza de sus instalaciones, pues una falla al realizar correctamente estos pasos significa litros y tiempo tirados a la basura.

Como en toda elaboración de de productos para consumo hay que regirse por los manuales de manipulación de alimentos y cabe destacar que para poder comercializar cervezas hay que tener habilitación otorgada por los organismos bromatológicos correspondientes.

En el caso de nuestra ciudad los cerveceros artesanales trabajaron conjuntamente con la Dirección de Seguridad Alimentaria dependiente de la municipalidad de Santa Fe y con la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria (ASSAL) quienes supervisaron las instalaciones de las cervecerías.   

¿Qué diferencia una cerveza artesanal de una industrial?

Muchas veces pregunté y es muy difícil encontrar una descripción exacta, no es una cuestión de cantidades de elaboración, pero sí de productos y procesos. Para no meterme en tantos líos tome como más acertada la siguiente descripción:

Cervecero casero: posee un equipo rudimentario, armado a pulmón y hace cerveza para él, y sus amigos.

Cervecero artesanal: categoría donde entran las micro cervecerías y brewpubs: poseen un equipamiento más sofisticado, con mayores controles de calidad ya que se busca poder comercializar el producto y para esto debe tener una constancia en sus resultados, pero también disfruta del mismo y busca que los demás aprecien sus creaciones.

Cervecería industrial: Fabrican millones de litros y la mayoría de sus etapas de elaboración están automatizadas. Estas empresas buscan aumentar sus ventas mediante marketing posicionamiento de productos y marcas. Aunque la calidad del producto final es importante, el peso del resultado comercial y las acciones de marketing muchas veces desvirtúan tradiciones muy arraigadas en la cultura cervecera.

Sobre gustos…

Cada quien tiene sus preferencias particulares, pero no hay que cerrarse a la experiencia.

Hace años que los paladares locales se acostumbraron a un tipo de cerveza ligera, con sabor agradable y muy fácil de tomar, especialmente en los cálidos veranos santafesinos. Nuestros «lisos» son parte de nuestra identidad cervecera y nuestro patrimonio cultural y una elección más que tentadora.

También es cierto que esa misma falta de opciones volcó a muchos hacia la cerveza artesanal, un producto que constantemente ofrece nuevos sabores muy distintivos.

Personalmente creo que uno de los mayores atractivos para quienes desfrutan de la cerveza artesanal es, justamente, esta variedad de opciones. Hay una tendencia gastronómica mundial en forzar los limites, desafiar los paladares y explorar en busca de nuevas experiencias. Llegar a un bar cervecero y elegir entre diferentes estilos, donde seguramente nos encontraremos con algo nuevo, encaja perfectamente en esta forma de disfrute.

La libertad creativa que tiene el maestro cervecero de una micro cervecería es imposible de emular por un cervecero industrial, por las cantidades que manejan.

Todos los días abre una bar cervecero

Es cierto, hay muchos bares que abren o otros tantos que cierran, como en toda la industria gastronómica. El problema no es la cerveza, es la falta de criterio y el creer que si un modelo de negocio funciona podemos copiarlo con el mismo éxito. Muchos piensan que por el solo hecho de ofrecer cervezas artesanales pueden sostener un bar, la realidad es muy distinta y depende de que tan tentadora sea nuestra propuesta integral. El público es quien definirá nuestro éxito o fracaso.

La industria aprende y evoluciona

Después de batallar con criterios equivocados, que no dieron buenos resultados, las cervecerías más importantes del país se dieron cuenta que esta «moda» no era tan pasajera y buscaron la forma, a su manera, de captar este nuevo publico cervecero.

Si bien CCU fue la primera en incursionar en este nicho de mercado con la puesta en marcha de la micro cervecería Kunstmann en Bariloche, el grupo Quilmes no demoró en iniciar su propio proyecto con Patagonia. Se puede discutir si realmente estas cervezas son artesanales o no, lo cierto es que demuestra que el consumo de cervezas artesanales sacudió el polvo de las estanterías cerveceras.

Otra forma de sumarse a los gustos por la variedad es la adoptada por las grandes marcas, ampliando los estilos ofrecidos en sus cervezas clásicas, como en el caso de Cerveza Imperial elaborada por Cervecería Santa Fe.

El negocio de los productos artesanales es un fenómeno global y en todo el mundo los gigantes del mercado empezaron a adquirir micro cervecerías o a crear sus propias marcas.

En resumen, la cerveza artesanal está en crecimiento y vive su mejor momento. Por un lado las micro cervecerías tienen la capacidad de lograr productos con altos estándares de calidad gracias a la modernización de sus equipos, por otra parte el consumidor está ávido de nuevas experiencias gastronómicas que involucren la cerveza artesanal. Finalmente, cada vez más personas se animan a incursionar en la elaboración de su propia cerveza, que es el espíritu y la fuerza de la que se nutre la cultura cervecera. 

Un último dato de interés, Antes de 1850 no existían las cervezas embotelladas, la gente llevaba unos cubos denominados “Growler” a las tabernas para que los llenaran. Así que no te sientas en la cresta de la ola cundo te pasees por la calle con tu Growler de cerveza…. es una moda muy antigua.

Salud!

Si te interesa saber más sobre elaboración de cervezas podes contactarte con la agrupación de Cerveceros Santafesinos o a cualquiera de los bares de la Cámara de Cerveceros Artesanales 

Por: Luis Rampazzo

Compartí esta Publicación

Facebooktwittergoogle_pluspinterestlinkedin